Esta ópera prima del realizador mejicano Celso García, escrita y dirigida por él, llega a la cartelera española, el próximo 13 de abril. Premiada en numerosos festivales internacionales, donde ha cosechado un enorme éxito de crítica y público, “La delgada línea amarilla” está producida por el gran director mejicano Guillermo del Toro, recientemente oscarizado por “La forma del agua”. Celso García entra, con este film, y por derecho propio, en el olimpo de los grandes directores mejicanos. Un cine, el mejicano, compuesto por sobresalientes realizadores que han marcado la historia del celuloide internacional, desde el “Indio” Fernández (“María Candelaria”), Arturo Ripstein (“Profundo carmesí”), Alfonso Arau (“Como agua para chocolate”), Alejando González Iñárritu (“Amores perros”) o Guillermo del Toro (“El laberinto del fauno”). Vitalista, crítico, literario y hermoso, el cine mejicano no llega, sin embargo, mucho a España. Por ello, hay que aprovechar las oportunidades de verlo, como en este caso.

“La delgada línea amarilla” es un relato conmovedor, humano, nostálgico y divertido de un grupo de cinco hombres, contratados para pintar esa “línea amarilla” divisoria de una carretera que conecta dos pueblos, a lo largo de 200 kilómetros del territorio mejicano. Narrada baja la forma de una road-movie, la película es una historia, ante todo, de una serie de hombres, un tanto perdidos, solitarios y desesperados, cada uno con su drama personal, que acabarán por descubrir, el sentido de la amistad y la fraternidad, durante esos días de convivencia. Obligados a completar el trabajo en menos de quince días, bajo un sol abrasador y con las mínimas comodidades, los cinco hombres solo tienen como propósito ganar un dinero. Sin embargo, este viaje cambiará sus vidas, su manera de ver y entender la vida. Esa línea “delgada” y “amarilla” será lo que separe no solo el asfalto sino su visión del bien y del mal, de la risa y el llanto y de la vida y la muerte.

Rodada en parajes recónditos de México, donde la soledad impera en los paisajes vacíos, secos, rudos y poco acogedores, la película muestra un símil entre este marco y la psicología de estos hombres. Personajes adustos, encerrados en sí mismos que poco a poco se abrirán a los otros, volviendo a confiar en los demás y en el mundo que les rodea. La ambientación del film es extraordinaria, llegando a sentirse ese calor, esa soledad, pero también esos cielos estrellados sin fin, y ese cariño y profunda humanidad hacia la que nos lleva la historia. Celso García muestra, en esta excelente ópera prima, una profunda creencia en el ser humano que prevalece, por encima de las dificultades, de las penurias, de las traiciones o de las tristezas.

“La delgada línea amarilla” es, además, una película coral de actores excepcionales que impregnan sus interpretaciones de un gran realismo. Encabezado por Damián Alcázar (Toño), uno de los actores más importantes de México (que hemos podido ver en la serie “Narcos” o en películas como “Héctor”, “El crimen del padre Amaro” o “Magallanes”), el reparto se completa con Joaquín Cosío (Gabriel), Gustavo Sánchez Parra (Mario), Silverio Palacios (Atayde), Américo Hollander (Pablo), Fernando Becerril (Ingeniero).

“La delgada línea amarilla” se estrena el 13 de abril

Carmen Pineda

 

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