Poco se habla del ecoturismo en la Sierra del Segura, y sin embargo es una de las formas más auténticas de descubrir este territorio del sur de la provincia de Albacete. Aquí, viajar no consiste solo en desplazarse: significa integrarse en el paisaje, comprenderlo y recorrerlo desde el respeto. En esta comarca montañosa, la naturaleza no es un simple escenario, sino el eje que articula la vida y la identidad local.
Naturaleza en estado puro
La Sierra del Segura forma parte de un entorno de media y alta montaña donde se alternan bosques mediterráneos, sierras escarpadas, ríos de aguas limpias y pequeños núcleos rurales. Espacios protegidos como el Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima reflejan el alto valor ecológico de la zona y su importancia en la conservación de hábitats y especies.
Recorrer este territorio desde una mirada ecoturista implica hacerlo sin prisas. Las rutas señalizadas permiten adentrarse en paisajes de gran riqueza ambiental, descubrir flora autóctona y entender cómo las comunidades serranas han sabido adaptarse históricamente al relieve montañoso sin romper su equilibrio. Caminar aquí es también interpretar el paisaje.
El agua como hilo conductor
El agua es uno de los grandes protagonistas del territorio. El emblemático Río Mundo y sus afluentes modelan el relieve y sostienen ecosistemas de enorme diversidad. Nacimientos, arroyos y fuentes acompañan muchas de las rutas, creando espacios donde la observación y la contemplación se convierten en parte esencial de la experiencia.
Escuchar el sonido del agua, identificar aves en las riberas o simplemente detenerse ante una cascada permite comprender la fragilidad y el valor de estos entornos. En la Sierra del Segura, la naturaleza invita a bajar el ritmo.
Fauna, cultura y tradición
La comarca alberga una variada fauna, entre la que destacan aves rapaces y mamíferos que encuentran refugio en sus montes. El ecoturismo propone acercarse a este patrimonio natural desde el respeto, ya sea mediante rutas interpretativas o acompañados por profesionales que fomentan la educación ambiental. No se trata de invadir, sino de observar con responsabilidad.
Pero el ecoturismo en la Sierra del Segura no se limita al medio natural. El patrimonio etnográfico —molinos hidráulicos, construcciones agrícolas tradicionales y prácticas vinculadas al aprovechamiento sostenible de los recursos— forma parte inseparable del paisaje. Estas huellas del pasado muestran que la sostenibilidad ha sido, durante generaciones, una forma de vida.
Doce municipios, un mismo compromiso
La experiencia se extiende por los doce municipios que conforman la comarca: Ayna, Bogarra, Elche de la Sierra, Férez, Letur, Liétor, Molinicos, Nerpio, Paterna del Madera, Riópar, Socovos y Yeste. Cada uno aporta matices propios: paisajes singulares, propuestas de turismo activo y un modelo que apuesta por la calidad frente a la masificación.
Los alojamientos rurales —en muchos casos gestionados por familias locales— forman parte de este enfoque sostenible, junto con el consumo de productos de proximidad y actividades de bajo impacto ambiental. El desarrollo turístico aquí se plantea como una herramienta para reforzar la economía rural sin comprometer el entorno.
Viajar con conciencia
Quien elige la Sierra del Segura como destino no busca únicamente una escapada, sino autenticidad, silencio y cielos limpios. Frente al turismo acelerado, este rincón de Castilla-La Mancha propone una experiencia pausada y consciente, donde la desconexión tecnológica se transforma en conexión con lo esencial.
El ecoturismo favorece además el encuentro con la población local. Conversar con quienes habitan la sierra, comprender sus costumbres y su vínculo con la naturaleza aporta profundidad al viaje. No se trata solo de ver, sino de entender.
La Sierra del Segura representa, en definitiva, un modelo turístico que mira al futuro con responsabilidad: protege sus paisajes, impulsa la economía local y promueve valores ambientales. Aquí, el ecoturismo no es una etiqueta, sino una forma coherente de recorrer el territorio.
Una invitación a descubrir sin dejar huella… y a regresar con una mirada distinta.






