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lunes, 17, junio, 2024
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Flandes templo de la cerveza

La historia de la cerveza en Flandes se remonta a la Edad Media, cuando los monjes de las abadías comenzaron a elaborar la bebida para su propio consumo. Con el pasar de los siglos, la cerveza se convirtió en una bebida imprescindible en la región; cada municipio desarrolló sus propias formulas y la cerveza se convirtió pronto en la bebida por excelencia. La cerveza de Flandes es conocida por ser fuerte y tener un sabor inigualable, gracias a la levadura salvaje utilizada en su producción.

Flandes ofrece a su vez una amplia variedad de cervezas, desde las rubias hasta las tostadas, las ácidas o las frutales.

Una de las razones por las que la cerveza es tan importante en Flandes es el clima de la región, fresco y húmedo, ideal para el cultivo de sus ingredientes principales, el lúpulo y la malta. Además, la geografía del territorio, con sus colinas y valles, ofrece microclimas diferentes que influyen en el sabor y aroma de las bebidas. Otro motivo fundamental por el que la cerveza es tan significativa en esta región belga es su papel en la cultura local. La bebida se consume en todo tipo de encuentros y celebraciones desde la Edad Media. En muchas ciudades y pueblos, se realizan festivales dedicados a la cerveza, donde se pueden degustar diversos tipos de cervezas locales y disfrutar de la música y la gastronomía típica.

El turismo cervecero o «beerturismo»

Se ha convertido en tendencia en Flandes; existen innumerables fábricas de cerveza de diferentes estilos y métodos de elaboración, desde antiguas iglesias reconvertidas hasta grandes industrias cerveceras que realizan visitas y degustaciones.

 Algunos ejemplos de cervecerías flamencas son Cantillon, Heilig Heart Brewery, Vanhonsebrouck y St. Bernardus. Cada una de ellas representa a un determinado modelo de cervecería, y son como una pequeña visión panorámica de las cervecerías que nos podemos encontrar.

Cerveceria Cantillon en Bruselas
Cervecería Cantillon en Bruselas

Cantillon

Es una cervecería familiar que se encuentra en el centro de Bruselas, inaugurada en 1900. Destaca por la calidad de sus cervezas de tipo Lambics y por albergar el Museo de la Cerveza Gueuze desde 1978. Cantillon ha mantenido sus métodos de producción y recetas tradicionales, lo que le permite ofrecer un sabor y una calidad insuperables. En ella se producen diversos tipos de cervezas Gueuze y Lambics, algunas de ellas con frutas como cerezas o frambuesas. El proceso de fermentación es llevado a cabo por las levaduras, las cuales consumen todo el azúcar de la fruta, otorgando a la cerveza un sabor seco, pero con un aroma frutal especial. La elaboración de la Gueuze, una fusión de varias Lambics, requiere al menos tres años de trabajo.
Una cerveza de estilo Lambic se compone de una mezcla de malta de cebada y trigo sin maltear, junto con lúpulo envejecido al menos 3 años y levaduras salvajes. Después de su elaboración, la cerveza se almacena en barricas de roble, se embotella y se somete a una segunda fermentación. Lo que hace excepcional a esta cervecería es su proceso de enfriamiento natural en la última planta del edificio, permitiendo que las levaduras salvajes actúen sobre la cerveza de manera óptima. Para conseguir una Geuze se requiere un proceso de doble fermentación de Lambic añeja con un mínimo de tres años y una Lambic joven; filtración, pasteurización y fermentación final en botella.

Cantillon cuenta con un tour en el que aprenderemos todos estos secretos de la elaboración de estos estilos de cervezas, visitaremos el museo para terminar en la sala de catas y podremos degustar los diferentes tipo de cervezas que elaboran.

Cervecería Heilig
Cervecería Heilig

Heilig Heart Brewery

La cervecería Heilig Hart fue fundada en 2017 por Hans Dusselier y su hijo Victor en la Iglesia Heilig Hart en Kwatrecht (Wetteren). La historia del edificio donde se encuentra es parte de lo que hace que esta cervecería sea única. La iglesia fue construida en 1841 y se utilizó como lugar de culto hasta 2005. En ese momento, el edificio fue vendido a un particular que lo renovó y lo convirtió en un espacio para eventos. En 2011, Hans Dusselier adquirió el edificio y comenzó a producir cerveza allí.

La producción de la cervecería alcanza los 10 HL, pero no es la cantidad lo que les impulsa, sino la calidad y la sostenibilidad en su elaboración. Solo emplean ingredientes orgánicos y se enorgullecen de llevar a cabo un proceso de elaboración completamente por gravedad.

De igual manera, la cervecería se especializa en la producción de tres gamas de cervezas distintas: En el nombre del Padre, En el nombre del Hijo y En el nombre del Espíritu Santo, cada una con su propia singularidad pero todas elaboradas con ingredientes locales, sostenibles y naturales, incluso al utilizar levaduras salvajes locales.

Para complementar su ya excepcional oferta, la cervecería cuenta con un bar donde se pueden degustar sus originales cervezas mientras disfrutan de un ambiente peculiar. En resumen, una opción muy interesante para quienes buscan calidad y sostenibilidad en su cerveza.

 

Omer
Cervería Omer

Omer Vander Ghinste

La marca «Omer.» tiene un origen familiar muy especial. Su nombre proviene del patriarca actual, Omer Jean Vander Ghinste, quien sigue la tradición de nombrar al primogénito de cada generación como «Omer» y designarlo como líder de la cervecería. Este legado comenzó en 1892 cuando Remi Vander Ghinste, padre de Omer, adquirió una pequeña cervecería en Bellegem que fue heredada por su hijo. Él decidió nombrar su cerveza con su propio nombre y distribuirla con carros tirados por caballos en un radio de 15 kilómetros.

En aquellos tiempos, la cerveza agria era la bebida preferida de la región, pero a partir de los años 30, la cerveza pilsener ganó popularidad. Sin embargo, las tendencias cambiaron con los tiempos y la demanda volvió a las cervezas especiales, como las de fruta y las acidas.

Los procesos de fermentación son verdaderamente únicos, dando lugar a una amplia variedad de cervezas distintas: desde fermentaciones bajas, como la Pilsner Bockor o la de tipo BLAUW, hasta las fermentaciones altas, como la OMER. Traditional Blond, que incluye una segunda fermentación en la botella. Además, producen cervezas de fermentación espontánea mediante una mezcla cuidadosa.

Las cervezas de temporada también tienen mucho que ofrecer, como LeFort Sour Oaked, que mezcla la cerveza de fermentación alta LeFort con una Lambic de fermentación espontánea que se fermenta en barricas de roble durante 18 meses. Y si prefieres el amargor, no puedes perderte la Brut Nature, que presenta cinco variedades diferentes de lúpulo y se madura hasta cinco años antes de una segunda fermentación en la botella con levaduras salvajes.

En el año 2018, el volumen de producción alcanzó los 100.000 hl. Para continuar innovando y creciendo en grande, se invirtió en la remodelación de las instalaciones, las cuales ahora cuentan con un nuevo y moderno edificio y una espaciosa sala de cocción equipada para alcanzar una producción de hasta 200.000 hl. La estética es acogedora y vanguardista. Además se ha invertido en la modernización y ampliación de la bodega de fermentación y maduración al igual que en el embotellado, mejorando así todo el proceso. Todo esto se encuentra en la ubicación original de la cervecería, en pleno corazón de la pequeña aldea de Cortrique-Bellegem.

Si está interesado en aprender sobre el proceso de elaboración de la cerveza, puede realizar un tour guiado por sus instalaciones en Izegem, donde también podrás degustar algunas de sus cervezas. Disponen de un sport bar abierto al público para poder degustar “varias kasteel” mientras disfrutamos del ambiente local.

Cervecería St. Bernardus
Cervecería St. Bernardus

St. Bernardus

A comienzos del siglo XX, los monjes trapenses abandonaron Catsberg para establecerse en Patershof, una granja ubicada en Watou, Bélgica, en las proximidades de lo que sería la futura cervecería. La finca pasó a llamarse «Réfuge de Notre Dame de St. Bernard». En la década de 1930, los religiosos regresaron a su país y dejaron la quesería en manos de Evariste Deconinck. En años posteriores, Deconinck amplió la quesería y comercializó sus productos bajo las marcas «St. Bernard Watou» y «Port Salut de Watou».

Después de la Segunda Guerra Mundial, los monjes trapenses de Westvleteren otorgaron una licencia a Deconinck para elaborar y comercializar sus cervezas trapenses durante 30 años. La construcción de una nueva fábrica de cerveza junto a la quesería se llevó a cabo bajo la dirección del maestro cervecero Mathieu Szafranski. En 1959, la quesería fue vendida a St. Bertinus de Poperinge, que a su vez fue adquirida por Belgomilk en 1986.

Durante este tiempo, la Abadía de Westvleteren renovó su acuerdo de licencia con la fábrica de cerveza hasta 1992. En 1992, las cervecerías trapenses tomaron una decisión importante: reservar la etiqueta de «auténtica cerveza trapense» para aquellas producidas exclusivamente dentro de las abadías. Fue entonces cuando la cervecería adoptó la marca ‘St.Bernardus’. En 1998, la producción de cervezas en St. Bernardus se incrementó significativamente, lo que ayudó a posicionar la marca como un referente en el mercado cervecero.

En 2018, la compañía alcanzó un logro importante con la inauguración de nuevas instalaciones, incluyendo un bar en la azotea y una sala de degustación. Estas nuevas aperturas demostraron una vez más la dedicación de la empresa por ofrecer experiencias únicas y de calidad a sus clientes.

Actualmente, la gama de cervezas elaboradas en St. Bernardus asciende a siete, entre las que se destacan la St. Bernardus Tripel, St. Bernardus Abt 12 y la aclamada St. Bernardus Witbier. Esta última, considerada una de las mejores cervezas del mundo, es el resultado del compromiso y la pasión del equipo de St. Bernardus por crear productos excepcionales.

La cervecería ofrece visitas por sus instalaciones. Los visitantes pueden optar por un tour con audioguía en holandés, francés, inglés o alemán; también se realizan tours especiales para niños mayores de 6 años.

La experiencia ofrece una visita guiada que incluye la cata de dos cervezas y un obsequio al final del recorrido. Como culminación perfecta, se recomienda visitar su restaurante en la planta superior, que ofrece vistas panorámicas excepcionales.

Museo del lúpulo de Poperinge

Siendo el lúpulo un ingrediente clave en la elaboración de la cerveza, no hay mejor destino para conocer de cerca el proceso de cosecha y producción que la ciudad de Poperinge, en el oeste de Flandes. Con una rica tradición en la producción de lúpulo, es el hogar de numerosas fábricas de cerveza.
Entre ellas destaca la Brasserie Leroy, fundada en 1892, que ofrece visitas guiadas a sus instalaciones. Aquí, los visitantes podrán adentrarse en el proceso de producción de la cerveza y saborear algunas de sus variedades únicas, que van desde las rubias hasta las oscuras y con toques frutales.

Museo del lúpulo de Poperinge
Museo del lúpulo de Poperinge

Otro lugar destacado para los aficionados a la cerveza en Poperinge es el Museo del Lúpulo, donde se narra la historia del cultivo de este ingrediente en la región. El museo exhibe interactivamente el proceso de cultivo del lúpulo y su relevancia en la producción cervecera.

En resumen, Flandes es una región con una gran tradición cervecera. Desde las cervezas ácidas más tradicionales hasta las artesanales con sabores únicos; las cervecerías de la región ofrecen una amplia variedad de productos para satisfacer los gustos de cualquier amante de la cerveza. Además, las iglesias reconvertidas en bares y fábricas de cerveza proporcionan un ambiente singular para degustar una cerveza mientras se aprecia la arquitectura y la historia local. Si buscas un lugar con una gran pasión por la cerveza, no puedes perderte Poperinge.

En general, Flandes es un destino que no te puedes perder si deseas experimentar la cultura cervecera belga y probar algunas de las cervezas más interesantes, deliciosas y singulares del mundo.

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