Balneario de Alhama de Aragón, el agua como hilo conductor

Balneario de Alhama de Aragón, el agua como hilo conductor

En una de las villas termales de mayor tradición de Aragón, este establecimiento reúne alojamiento, piscinas mineromedicinales, circuitos de agua y una amplia carta de tratamientos. Su historia está ligada a unos manantiales conocidos desde la Antigüedad.

Alhama de Aragón ha crecido alrededor del agua. Hasta su nombre, procedente del término árabe al-hamma, alude a los baños termales que durante siglos han marcado la vida de esta localidad zaragozana. Romanos y musulmanes conocieron sus manantiales mucho antes de que el termalismo se convirtiera en una forma organizada de descanso y cuidado personal.

En este contexto se encuentra el Hotel Balneario Alhama de Aragón, un establecimiento de cuatro estrellas surgido de la integración de las antiguas Termas de San Roque y Cantarero. El complejo se localiza a poca distancia del centro de la población y reúne en un mismo espacio un hotel, instalaciones termales, zonas exteriores y salas destinadas a reuniones y celebraciones.

Una tradición termal de varios siglos

El elemento que distingue al balneario es la procedencia natural de sus aguas. Los manantiales brotan a una temperatura cercana a los 32 grados y presentan una composición bicarbonatada, cálcica, sulfatada y magnésica. También contienen minerales como sodio, potasio, calcio, magnesio y cloro.

Estas aguas mineromedicinales se emplean en diversas técnicas de balneoterapia, siempre adaptadas a las características y necesidades de cada usuario. Tradicionalmente, las curas termales se han asociado con programas de recuperación, relajación, mejora de la circulación y alivio de algunas molestias musculares y articulares. Cuando existe una finalidad terapéutica concreta, resulta aconsejable contar con la valoración profesional correspondiente.

Uno de los espacios históricos del establecimiento es el denominado Baño del Moro y la Mora. La galería aprovecha una cavidad abierta en la roca caliza, junto al lugar donde surge el manantial. Aunque el conjunto conserva elementos vinculados a distintas épocas, el uso de estas aguas está documentado desde tiempos antiguos y ya se menciona en algunos documentos de la Edad Media.

En el Baño del Moro, el agua cae de manera continua desde la roca en forma de lluvia fina. El espacio conocido como Baño de la Mora incorpora una caída de agua más intensa. Ambos recuerdan el origen de los antiguos establecimientos termales, cuando los tratamientos se realizaban directamente en torno al punto de surgencia.

Baño del moro y la mora, Balneario de Alhama de Aragón
Baño del moro y la mora, Balneario de Alhama de Aragón

Piscinas termales y circuitos de agua

La instalación más utilizada es la piscina termal activa, alimentada con agua mineromedicinal. Dispone de camas de agua, zonas de hidromasaje, jacuzzis, contracorrientes y chorros situados a distintas alturas. El recorrido está concebido para combinar la acción de la temperatura con el movimiento del agua.

La oferta se completa con Aqualhama, un circuito de contrastes que alterna entre distintos ambientes y técnicas. Incluye baño de vapor, sauna finlandesa, caldarium, templarium y distintas duchas, entre ellas las de tipo circular, Vichy y Kneipp. Los cambios de temperatura forman parte de una práctica habitual en los centros termales y deben realizarse respetando los tiempos indicados y las condiciones físicas de cada persona.

Durante la temporada de verano, el complejo abre además una piscina exterior de agua termal, situada junto a los jardines. Este espacio permite prolongar la estancia al aire libre y ofrece una alternativa a los recorridos por el interior del balneario.

Piscina activa Balneario de Alhama de Aragón
Piscina activa Balneario de Alhama de Aragón

Tratamientos corporales y técnicas termales

La carta de servicios incluye masajes relajantes, terapéuticos y circulatorios, así como tratamientos corporales y faciales. También se ofrecen baños de hidromasaje, duchas a presión, envolvimientos, exfoliaciones y aplicaciones de fangos o peloides.

Cada técnica persigue un objetivo diferente. Los masajes pueden orientarse a descargar la musculatura o favorecer la relajación; los chorros a presión trabajan sobre zonas concretas del cuerpo; y las envolturas buscan complementar los efectos del agua mediante la aplicación de distintos productos. Algunos programas combinan varias técnicas en una misma sesión.

El centro dispone de cabinas individuales y espacios específicos para estos tratamientos. Las sesiones deben reservarse previamente y conviene consultar sus indicaciones, duración y posibles contraindicaciones antes de elegirlas.

Un hotel integrado en la villa termal

El hotel cuenta con 121 habitaciones exteriores, espacios gastronómicos, gimnasio, zonas de descanso, jardines y varios salones destinados a eventos. La cercanía al casco urbano permite recorrer a pie Alhama de Aragón y conocer otros lugares vinculados a su pasado balneario.

Piscina exterior y jardines del Balneario de Alhama de Aragón
Piscina exterior y jardines del Balneario de Alhama de Aragón

Su ubicación facilita también la visita al Monasterio de Piedra, situado a unos veinte kilómetros, y a Calatayud, principal núcleo de comunicaciones de la comarca. De este modo, la estancia puede combinar los servicios del establecimiento con recorridos culturales y naturales por esta zona de la provincia de Zaragoza.

El Balneario de Alhama de Aragón mantiene así el vínculo histórico de la localidad con sus manantiales. El agua sigue siendo el centro de una propuesta basada en la balneoterapia, los circuitos termales y los tratamientos corporales, dentro de una tradición que forma parte de la identidad de la villa desde hace siglos.

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