Castellón de la Plana, una ciudad que nos ha dado un ejemplo de “hospitalidad”, una lección de unión y compromiso para sacar adelante un gran proyecto turístico único en España. Un evento que ha sido posible gracias al trabajo y la dedicación de mucha gente. “Escala a Castelló” es ya una realidad, un sueño logrado y un éxito para una ciudad que pone su mirada en el 2020.

Éste es un ejemplo real de lo que se puede lograr cuando la participación público-privada funciona y todos trabajan de la mano por un sueño “Escala a Castelló”.

 

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Comencemos cuando el pasado jueves 5 de abril por la tarde salimos desde Puerto Azahar, el puerto de Castellón de la Plana en un barco de apoyo rumbo hacia alta mar para recibir al primero de los navíos; la fragata de guerra rusa Shtandart, una réplica de la que fue botada a principios del siglo XVIII, que surcó el mar Báltico capitaneada en su viaje inicial por el mismísimo Zar Pedro I el Grande.                                                                                                                                                                                                              Al poco tiempo de abandonar la bocana del puerto, divisamos un punto en el horizonte, mientras nos adentrábamos en un tranquilo mar mediterráneo. Ese punto iba tomando forma y se convertía en un barco grandioso y majestuoso. Pronto le daríamos alance, las caras nuestras eran de sorpresa, un barco engalanado con sus velas desplegadas, los tripulantes vestidos de época… . De pronto nos encontramos en el siglo XVIII.

Después de rodear y observar la fragata, comenzamos a acompañarla a puerto. Al llegar al muelle donde iba a atracar, miles de personas la esperaban eufóricos. Nadie nos esperábamos tan multitudinario recibimiento.

La Nao Victoria y el Galeón Andalucía llegaron sigilosos, como de puntillas en mitad de la noche del jueves o la madrugada del viernes. Cuando llego la mañana y acudimos al puerto, la sorpresa fue indescriptible, ver esos tres majestuosos barcos atracados.

El Galeón Andalucía; una réplica de un galeón español del siglo XVII, de madera negra, con casi 50 metros de eslora y 589 toneladas de desplazamiento. Un barco que pese a ser una réplica ha surcado ya todos los mares del mundo, desde su botadura en 2010 ha recorrido mas de 48.000 millas, lo que suponen más de dos vueltas al mundo.

La tercera nave que había llegado fue la Nao Victoria, atracada justo delante del Galeón. Era la más pequeña del grupo, con 28 metros de eslora y unas 10 toneladas de desplazamiento. Al verla cuesta creer que en ese navío Magallanes y Juan Sebastián el Cano pudieran dar la vuelta al mundo en 1519.

Esta nave se construyó en 1991, en 2004 inició una vuelta al mundo recorriendo mas de 26.000 millas  y visitando 17 países, siendo la primera réplica histórica en dar la vuelta al mundo.

El cuarto navío llego un día más tarde, la goleta Santa Eulalia; con 47 metros de eslora y 156,83 toneladas de desplazamiento, entraba en el puerto majestuosa. De color blanco intenso con sus tres palos inmaculados de madera, era el contraste perfecto con la Nao Victoria y el Galeón. Esta goleta es original, construida en Torrevieja en 1918, sus materiales son madera de pino y olivo principalmente. Fue utilizada como buque mercante durante muchos años hasta ser abandonada. En 1997, el Museo Naval de Barcelona lo adquiere en subasta, restaurando este gran velero histórico. El Santa Eulalia se ha convertido en el buque insignia del Museo. En 2011 el Gobierno de la Generalitat lo declaró Bien Cultural de Interés Nacional.

Durante estos días miles de personas se han podido embarcar y visitar estos navíos, disfrutar y fotografiarse como si a otra época hubiesen viajado. Pero en Escala Castelló además de los navíos se han organizado multitud de actividades que complementaban toda una oferta para niños y mayores.

Recreaciones históricas; soldados y caballerías desfilaban por el puerto, formaban en un campamento militar colocado al pie del Shtandart y mostraban las costumbres de los soldados en los siglos XVII y XVIII. Como se comía, que utensilios usaban, como dormían…. Estas personas vestidas de uniforme de época, no eran actores disfrazados. Todo ese montaje es el fruto de muchas horas de estudio, de muchas horas de trabajo para recrear las telas y los uniformes reales, los complementos y la forma de vida en aquella época. Todo esto ha sido posible gracias al trabajo de la Asociación de amigos del Museo Histórico Militar de Valencia y a HM Producciones.

Además y para los más pequeños se organizó un área con multitud de actividades como talleres de nudos, acrobacias, malabares, etc.  A todo esto hay que sumar un mercado marinero con más de cien puestos de artesanos ataviados con ropa marinera, sus puestos decorados con elementos marineros donde encontrar casi de todo. Pasacalles, bandas de música, tamborradas, desfiles y mucha pólvora.

Desde el jueves 5 de abril hasta el domingo 8 de abril de 11,00h a 22,00h Escala a Castelló ha ofrecido al público y de forma gratuita más de 100 actividades además de la posibilidad de embarcarse en la fragata Shtandart, visitar embarcaiones de pesca, de la Guardia Civil o Salvamento Marítimo. La visita a la Goleta, la Nao Victoria y el Galeón tenían un coste mínimo.

Estamos ya deseando que llegue el 2020, expectantes y con ganas de volver a Castellón, pues es cierto que este evento ha servido para que quienes no conocíamos la ciudad, nos haya enamorado y de alguna manera nos sintamos hoy un poco más castellonenses.

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