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martes, octubre 4, 2022
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10 razones para viajar a Sant Josep de sa Talaia

En este artículo vamos a daros 10 buenas razones para realizar una escapada a esta bella localidad ibicenca llamada Sant Josep de sa Talaia

 

1.- Sant Josep, el monte de sa Talaia

Sant Josep de sa Talaia es uno de los pueblos más bonitos de Ibiza, en las faldas del monte de sa Talaia, el de mayor altitud de la isla y un excelente mirador desde donde se puede contemplar una espectacular panorámica que abarca desde la ciudad de Ibiza, a Poniente, hasta la costa levantina de la Península. Esta deliciosa localidad de casas blancas y calles estrechas ha sabido conservar su identidad y la típica arquitectura payesa. Merece la pena visitar, entre otros monumentos, su iglesia parroquial, del siglo XVIII, por su impresionante altar barroco realizado en madera. También hay que consultar la agenda cultural, porque, cuando llega la noche, siempre hay algún concierto o evento al aire libre en alguno de sus recoletos rincones.

Tampoco le van a la zaga en belleza el resto de pueblos que integran el municipio de Sant Josep, como Sant Agustí des Vedrà, es Cubells, Sant Jordi de ses Salines o Sant Francesc de s’Estany, enclavado junto a los irisados estanques salineros. Cada uno de ellos muestra una idílica postal e invita a disfrutar también de sus singulares atractivos.

 

2.- Sus playas y el mar cristalino

Todo el mundo está de acuerdo. Las playas más espectaculares de Ibiza están en Sant Josep de sa Talaia. Y no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta que tiene un extenso litoral en el que caben playas familiares, calas recoletas, paisajes abruptos y reservas naturales, con un mar cristalino gracias a su gran tesoro acuático: las praderas de Posidonia oceanica, incluidas en el Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Resulta obligado citar algunas de ellas, como Port des Torrent, una de las playas más amplias y resguardadas de Sant Josep de sa Talaia. Al estar considerada una de las más seguras y agradables para el baño, suele estar muy concurrida y se llama así por estar situada en la desembocadura de un torrente. Cala d’Hort es uno de los mejores miradores a los ciclópeos islotes des Vedrà y es Vedranell y el espacio ideal para un baño inolvidable. El vínculo con el mar de los isleños se aprecia en sa Caleta mejor que en ningún otro lugar, con sus típicas casetas-varadero. Las calas de Tramuntana i Ponent forman una de las imágenes más captadas de la costa de Ibiza: la del espectacular conjunto de Platges de Comte, situadas frente a los islotes des Bosc, ses Bledes i s’Espartar. Sin olvidar Cala Bassa, una de las playas más familiares e irresistibles de Ibiza, rodeada por un frondoso bosque de sabinas, pinos y tamarindos. La lista de playas es muy larga, como lo es también su oferta de servicios: Platja d’en Bossa (una de las más largas y animadas de la isla), es Bol Nou (con sus espectaculares barrancos rojizos), Cala Carbó, Cala Llentrisca, Cala Molí (rodeada de pinos y vegetación mediterránea), Porroig, Cala Vedella (una auténtica piscina natural), Cala Tarida, etc.

Uno de los enclaves más magnéticos de la costa de Ibiza es sa Pedrera de Cala d’Hort, un paisaje transformado por la extracción de los grandes bloques de marés con los que se levantaron las murallas renacentistas de la ciudad de Ibiza, el recinto de Dalt Vila. La bajada hasta este increíble enclave puede resultar exigente, así que conviene salir bien pertrechado para la excursión.

Pero en cualquier listado de las playas imprescindibles de la isla destacan con luz propia las del Parque Natural de ses Salines: es Migjorn, es Cavallet, es Codolar i la Xanga, especialmente la primera, epicentro del hedonismo y lugar de moda desde hace décadas. Se trata de un arenal abierto y amplio, con arena fina y aguas turquesas, rodeado de frondosos bosques de pinos y sabinas en un paisaje dunar muy bien preservado.

 

3.- Ses Salines, un paraíso para especies amenazadas

Este singular espacio natural protegido se extiende desde el sur de Ibiza hasta la vecina Formentera e incluye también el brazo de mar que separa ambas islas. Cuenta con varios hábitats de especial relevancia para las aves y la fauna y flora marinas, incluidas las valiosas (y protegidas por amenazadas) praderas submarinas de posidonia. Es un espacio muy codiciado por aves acuáticas tan singulares como los flamencos, el zancudo o el tarro blanco y especies terrestres tan amenazadas como la lagartija pitiusa, endémica en la isla. Lógicamente, aquí la sal y los estanques salineros son los protagonistas.

La sal es la protagonista de una de las grandes fiestas de Ibiza, que tiene lugar en torno al Parque Natural de Ses Salines. Se celebra en el mes de octubre y concentra a multitud de personas que rinden tributo a la larga historia de las salinas de Ibiza, fundadas por los fenicios, con invitados y expertos, talleres, degustaciones gastronómicas, exposiciones, un mercado tradicional y conciertos.

Ses Salines beach
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4.- Platja d’en Bossa y su mercadillo hippie

Para los interesados en el universo hippie y la moda adlib, el mercadillo de Platja d’en Bossa es toda una referencia. Hay que recorrer todos su puestos y, además, tiene la ventaja de que no hay que programar su visita, porque se celebra todos los días, desde media tarde hasta las 12 de la noche. Además de ropa, el viajero encontrará aquí todo tipo de artesanías y productos gourmet.

 

Cala Bassa Beach

5.- Artesanías y manjares del Mercat Ecològic

Es el punto de encuentro con la artesanía ibicenca y los agricultores de la isla con los habitantes y los turistas que llegan a Ibiza. Aquí hay un poco de todo: productos ecológicos, manufacturas de todo tipo y de elaboración local. El Mercat Ecològic se celebra en verano todos los sábados de 9.30 a 13.30 horas. Periódicamente se organizan talleres que reivindican los viejos oficios y las tradiciones de la isla, como la elaboración de las dulces orelletes o las hierbas ibicencas, el licor por excelencia de las Pitiusas.

Mercadillo artesanal

6.- Los islotes des Vedrà, es Vedranell y Ponent

Las siluetas de los imponentes islotes des Vedrà y es Vedranell son casi un logotipo de Ibiza. Son espacios que evocan sentimientos mágicos y misteriosos y que se hallan muy protegidos, al tratarse de uno de los principales lugares de reproducción de aves marinas y rapaces. Por ello, no está permitido desembarcar. Sin embargo, sólo por disfrutar de sus contornos merece la pena la escapada.

Navegar bajo la imponente silueta de estos bellísimos islotes es una de las grandes experiencias de esta privilegiada zona de la isla, y son muchos los que se atreven a hacerlo en kayak. Estas dos grandes moles integran la Reserva Natural que se completa con los illots de Ponent (islotes de Poniente), cada uno de ellos con su propia subespecie de la célebre lagartija pitiusa. En s’Espartar crece de forma natural el esparto usado antaño para la confección de espardeñas y cestos.

Más cerca de la costa nos encontramos con los islotes des Bosc y sa Conillera, que vigilan el baño de los usuarios de las Platges de Comte, un espacio muy singular que brinda unas hermosas puestas de sol que transforman el cielo y lo tiñen de miles de colores de tonos rojos, naranjas y violetas.

Islote de vedra

7.-  Su Historia fenicia

Los amantes de la cultura, la historia y la arqueología tienen una interesante cita en Sant Josep de sa Talaia. Aquí se encuentra el poblado fenicio de la península de sa Caleta, el primer asentamiento de esta civilización en la isla, del VIII a.C., antes de la fundación de Ibosim, la actual ciudad de Ibiza, una de las urbes más antiguas del Mediterráneo, habitada ininterrumpidamente desde entonces.

Y es que la colonización fenicia de la isla está perfectamente documentada en este yacimiento, un conjunto de construcciones de diferente tamaño y forma que tejen una trama de calles estrechas y plazas irregulares. Hoy todavía se puede observar la plataforma de un horno comunal de pan y restos de almacenes y hornos metalúrgicos. Junto al yacimiento, hay un pequeño puerto que posiblemente data también de la época de los fenicios. Este poblado forma parte del Patrimonio de la Humanidad, junto con la Necrópolis de Puig des Molins, la ciudad amurallada de Ibiza y las praderas de posidonia.

 

8.- Un destino ornitológico “top”

Los amantes de las aves tienen en Sant Josep las mejores rutas de observación. Las principales transitan por el Parque Natural de ses Salines, que atraen infinidad de especies en su migración anual entre África y Europa, con una longitud aproximada de 6 kilómetros el Cap des Falcó y la playa des Cavallet, aunque fuera de este ámbito se pueden descubrir también las especies propias de la isla en parajes como la Roca Grossa.

 

9.- La artesanía del esparto

La artesanía del esparto tiene en Ibiza su gran materia prima. Se remonta nada menos que a la época de los romanos, pero la tradición se ha mantenido hasta hoy, ya que se siguen elaborando calzado, cestos, cortinas, alfombras, etc. con esta planta, cuyas hojas son tan consistentes como moldeables. La producción mayor de esparto se producía antiguamente en la isla s’Espartar -hoy la extracción está prohibida en este paraje-, cuyo nombre alude al de la hierba y que forma parte de la Reserva Natural des Vedrà, es Vedranell y los islotes de Ponent. Ancestralmente, con esta fibra natural se realizaban cuerdas y cordeles para uso agrícola, además de espuertas y alpargatas. Hoy la artesanía del esparto tiene una producción muy limitada.

 

10.- La posidonia, un tesoro Patrimonio Mundial

Esta planta marina endémica del Mediterráneo tiene una gran importancia ecológica, ya que es la responsable de la transparencia y limpieza de las aguas de la isla. Los científicos señalan que posee un gran poder de oxigenación y que cada metro cuadrado de pradera de posidonia produce hasta 20 litros de oxígeno diario. Sin embargo, estamos ante una planta muy frágil y con un crecimiento muy pausado, de apenas 1 centímetro cada año. Ésta es la causa por la que los barcos tienen que extremar sus precauciones a la hora de fondear y no hacerlo donde crece la posidonia.

posidonia
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De hecho, las cartas náuticas ya identifican la presencia de praderas de Posidonia oceanica en el fondo marino, para evitar que las embarcaciones puedan fondear donde crece esta valiosa y delicada planta, catalogada por la UNESCO como Patrimonio Mundial.

¡¡Nos vemos en San Josep de sa Talaia!!

 

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